El Emérito vuelve a golpear a Zarzuela: el robo en una cena oficial a la Reina Sofía
Las memorias del Rey Emérito y sus revelaciones
Las vivencias que el anterior monarca relata en su reciente libro de memorias han generado amplio debate. Sin embargo, en Reconciliación también se detallan episodios diplomáticos que han causado incomodidad en la institución real, precisamente por la norma no escrita de que los asuntos palaciegos deben permanecer en privado.
Un incidente delicado en Argentina
En la Zarzuela ha sido recibido con desagrado, según ha podido conocer este medio, que se hagan públicos temas internos y reservados de la diplomacia. Al respecto, Don Juan Carlos ha narrado que, durante una tensa visita oficial a Argentina en 1978, en el contexto de la dictadura de Jorge Rafael Videla, sucedió un hecho que pudo haber generado un conflicto diplomático. No obstante, gracias a la entereza y tacto de la Reina Sofía, se solucionó con una muestra de elegancia.
Según publicaciones, en el transcurso de una cena de gala, la entonces Reina —luciendo un delicado chal rosa pálido— advirtió al terminar la velada que la prenda había desaparecido. Tras una búsqueda sin resultados y cierta inquietud contenida, el misterio se resolvió al día siguiente: una de las invitadas, una dama de la alta sociedad local, se lo había llevado consigo como un "recuerdo" de la soberana. Un acto impulsivo, casi infantil, que rayaba en la falta de respeto.
Una respuesta ejemplar
Lejos de optar por la queja formal o el escándalo, Doña Sofía eligió un camino más astuto. Había adquirido un pequeño collar en Buenos Aires durante esa misma visita. Se lo hizo llegar a la mujer que tomó el chal, acompañado de un mensaje que hoy se considera un modelo de inteligencia emocional: "Ya que desea un recuerdo mío, aquí tiene un collar que estoy encantada de regalarle". Pura elegancia, sin resentimiento, convirtiendo un momento embarazoso en un acto de generosidad. En sus memorias, Juan Carlos I lo describe como una anécdota "divertida", pero subyace algo más significativo: la habilidad de la Corona para manejar situaciones delicadas sin perder la dignidad.
Aquella visita a Argentina tenía una especial relevancia. Era la primera oficial tras la Transición española, un acto de equilibrio entre tender puentes con un gobierno autoritario y no traicionar los valores democráticos que España comenzaba a consolidar. El Rey evitó los abrazos fotográficos con Videla, optando por un firme apretón de manos. En medio de ese clima de tensión, el episodio del chal acerca a la pareja real al público: Sofía, con su habitual discreción y calma, solucionó con un detalle lo que otros habrían elevado a problema de Estado xatea.es.
El estilo de una diplomacia personal
El libro del Rey Emérito rescata estas historias como muestras de un reinado que mezcló el protocolo estricto con un carácter espontáneo. Desde anécdotas con figuras como Clint Eastwood hasta el conocido "¡Por qué no te callas!" dirigido a Hugo Chávez, Juan Carlos I dibuja un retrato de una diplomacia muy personal, alejada de los manuales. Incluye desencuentros culturales y momentos de presión resueltos con sentido del humor.
Pero en todas ellas late una idea común: la monarquía como un puente humano en un mundo de formalidades. Anécdotas que, en la actualidad, con la institución bajo constante escrutinio, recuerdan por qué Juan Carlos fue el monarca viajero por excelencia.
El caso del chal de Sofía sintetiza esa esencia: transformar lo incómodo en algo memorable, con estilo. Aunque hay detalles que quizás es mejor no relatar.
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Contenido original en https://www.esdiario.com/chismografo/251230/175834/emerito-golpear-zarzuela-robo-cena-reina-sofia.html
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